Páginas

lunes, 9 de junio de 2025

Me presento

 


 


 Soy David Fernández Hidalgo, artista plástico y profesor, y es un placer presentarme en este espacio.

Nací en Játiva (Valencia) en 1974, pero desde 1990 estoy afincado en Alicante, que es donde he desarrollado principalmente mi obra plástica. Para mí, dibujar y pintar no fue algo que "comenzó" en un momento específico, sino que ha formado parte de mí desde que tengo uso de razón. Nunca dejé realmente esta actividad, ni siquiera en la adolescencia.

Mis raíces artísticas son profundas. Recuerdo ver desde pequeño los cuadros de mi abuelo, Antonio Hidalgo Peña, quien era pintor profesional, colgados en casa. También crecí viendo a mi padre, Ramón Palmeral, dibujar, pintar y crear todo tipo de objetos con sus manos. Y, por supuesto, mi tío Miguel Fernández Fernández profesor de dibujo y pintura en Málaga. ¡He estado rodeado de artistas toda mi vida!

Mi formación académica fue en Bellas Artes en San Carlos (Valencia) actual UPV, lo cual influyó mucho en mi estilo de pintura y dibujo a finales de los años 90. Buscaba el realismo y la figuración, y el ambiente académico me llevó a trabajar intensamente del natural y a dominar la técnica. He viajado mucho, especialmente a Sevilla y Málaga, donde vivían mis abuelos, y mis padres siempre me llevaron a museos. Esto me permitió conocer la obra de grandes maestros como Ribera, Ribalta, Sorolla, Benlliure, Pinazo, Muñoz Degrain o Bernardo Ferrándiz en Valencia, y Murillo, Valdés Leal o Zurbarán en Sevilla. En Málaga, me influyeron las obras de José Gartner de la Peña, Fernando Labrada, Pedro Sáenz Martínez y Enrique Simonet Lombardo.

Un hito importante en mi carrera fue en 2002, cuando mi paisaje urbano fue adquirido por la Diputación de Alicante para sus fondos, a través de la Convocatoria de Artes Plásticas. Fue un gran motivo de orgullo que mi cuadro formara parte de una institución pública, y marcó la culminación de un proceso de aprendizaje intensivo, fuertemente influenciado por el academicismo y la pintura minuciosa.

En 2003, decidí dedicarme también a la enseñanza pública. Siempre admiré a mis propios maestros por su paciencia, y sentí la necesidad de transformar la educación artística convencional en los institutos. 


Fernando Labrada, la obsesión por la perfección.

  Imagina a un hombre que, en medio del estruendo de las vanguardias y la abstracción del siglo XX, decidió que la verdadera revolución resi...